viernes, 7 de febrero de 2014

Cambiando la educación

Creo que es una constante, cuando terminamos los primeros estudios universitarios, tener una visión que llegaremos a un lugar, donde hay pilares cimentados, pero no siempre están fortalecidos. Creo que eso nunca se detiene. Formar parte de una comunidad, siempre tendrá cambios, y por lo mismo, habrá oportunidades de poder colaborar aunque sea con un pequeño grano de arena.

Todos tenemos la oportunidad de hacer algo. Tal vez sólo se quedan en ideas y “sólo porque” algunas personas tratan de detener esas ideas, el darse por vencido surge, pero creo que siempre es necesario que haya un equilibrio, que exista el que te dice que “no se puede” por tal o cual razón, para que tengas como reto personal buscar el sí.

Cuestiones de normativas, de tiempo, competencia entre miembros del equipo, diferentes personalidades, etc. son sólo parte de los elementos que se pondrán como obstáculo y se dan en repetidas ocasiones y en diferentes contextos. Creo que en esta parte es donde nuestra verdadera vocación y pasión por lo que hacemos se pone en juego. Nunca vamos a tener la plena libertad de hacer las cosas, pero si no comenzamos aunque sea por plantar semillas, plantear iniciativas, elaborar ideas, nos quedaremos estancados.

Ideas tan sencillas son las que dejamos de lado, y muchas veces son las que más fuerza e impacto pueden tener. 

Hace una semana, en una clase, un profesor compartió la historia de Anna Hassan, una profesora que llegó a un Colegio que tenía un escenario que nadie quisiera formar parte de él, desorganización, falta de motivación, quejas sin solución. Los miembros de esa comunidad realmente querían tirar la toalla, dejarlo todo y mejor huir. Pero esta profesora, con lo que había aprendido, investigado, pero sobre todo por el deseo de hacer algo, terminó transformando ese entorno de un sueño a una realidad. Dio en el clavo, al observar las necesidades del centro, viéndolo como un todo, pero teniendo en cuenta que las personas que estaban ahí (los profesores), no tenían una buena razón para buscar un cambio, y realmente explotó su potencial individual, transformándolo en una ventaja para todo el equipo, para que realmente el cambio se diera, pero sobre todo se contagiara. El clima, la cultura, los valores, sentirse bien, son sólo algunos elementos que si se les diera atención crean una cadena de reacciones, se contagian.

Creo que estas historias es lo que producen: un contagio, en el sentido de que, quienes somos espectadores de los resultados, podemos darnos cuenta que realmente el peor de los escenarios puede transformarse en un ambiente mejor, en un ambiente donde sus miembros verdaderamente disfruten lo que hacen, por lo que están ahí, por lo que les apasiona. Y no sólo en escuela hablo de los maestros, sino alumnos, coordinadores, directores, padres de familia, administrativos. Todos son uno (recordando a uno de mis amores de vida el "INTER").

Y tú ¿qué cambio harás HOY?

Si necesitas algo de inspiración mira el siguiente video:

Sir Ken Robinson- Las escuelas matan la creatividad.




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